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Entrevista

“El proyecto de arquitectura de Valdemonjas ha sido creado respetando el proceso de producción del vino”. 


 Por: Ana Agag y Silvia Paredes, creadoras del proyecto de arquitectura de la bodega Valdemonjas

La construcción de la bodega Valdemonjas -ubicada en la localidad vallisoletana de Quintanilla de Arriba y perteneciente a la D.O. Ribera del Duero- es un proyecto que se está haciendo realidad. La edificación de la bodega comenzó en septiembre del año pasado y se prevé celebrar su inauguración en el último trimestre de 2015. Pero la historia empezó mucho antes. Las arquitectas y creadoras del proyecto nos desgranan en esta entrevista los elementos en los que se basó el diseño de dicha bodega, que hace gala de su autosuficiencia energética.

¿Cuáles son los rasgos característicos del proyecto de la bodega Valdemonjas?

Es una bodega familiar, hecha y pensada desde el cariño, el respeto y la pasión por la uva y el vino. El proyecto de arquitectura ha sido creado respetando el proceso de producción. El mejor vino se consigue partiendo de la mejor calidad de la uva en el momento de la recogida. De este modo es necesario conseguir que proceso de elaboración apenas reste calidad al fruto.






Estos son los principios en los que nos basamos:

• La recogida y selección de uva se hace de forma manual y no mecanizada para no realizar presión sobre el fruto.
• Necesidad de diseñar un edificio lo más cercano posible a la zona de viñedos; de este modo, la bodega se sitúa en el mismo viñedo, lo que acorta al máximo la distancia de transporte de la uva.
• Transporte por gravedad de la uva sin bombeo con motor, de forma que el preciado fruto sufra lo menos posible; por ello es necesario que la bodega estuviera distribuida en dos plantas, una superior para entrada de uva y una inferior para los tanques de elaboración.

¿Qué criterios de sostenibilidad se han incorporado en el diseño?

El punto de partida es que la bodega de ha diseñado de forma autosuficiente. Es totalmente autónoma, ya que uno de los requerimientos de la propiedad fue que no estuviera conectada ni a la red de agua ni a la de electricidad.
Se han previsto las necesidades energéticas de la bodega para cada uno de los meses del año y, tomándolas como referencia, se ha diseñado un sistema que permita operar sin estar conectado a la red. El aprovechamiento sostenible del agua ha sido una de nuestras preocupaciones desde el comienzo. Por eso se ha diseñado una cubierta inclinada que nos diera la posibilidad de recoger el agua de lluvia en unos aljibes subterráneos. También se ha diseñado un sistema eficiente de filtrado y tratamiento de agua, para que se pueda reutilizar.
Con el fin de generar la energía eléctrica suficiente se han integrado los paneles fotovoltaicos en la cubierta verde del edificio de tal forma que, a la vez que captan la energía solar, sirven para dar sombra a la zona de entrada de uva. También se utilizarán sistemas pasivos de control solar en la fachada oeste, así como ventilación natural de los espacios, que permitirá prescindir de sistemas de aire acondicionado, que originan un enorme gasto energético.

Descripción de la bodega: plantas, disposición de las mismas, secciones, materiales, integración… Bodega Valdemonjas es un edificio compacto. El trabajo diario de bodega se centra en una única planta, con una nave central en eje este-oeste que sirve para la elaboración del vino, fermentaciones y como espacio polivalente para distintas funciones como el lavado de barricas, embotellado o etiquetado. Dicha nave central sirve como corazón a la bodega, siendo el centro de todos los movimientos del vino.

La entrada de uva se realiza por el este a una planta superior directamente conectada con la nave de elaboración por un espacio a doble altura. La salida del producto terminado se hace por el oeste a través de un vestíbulo térmico que abre a la misma nave de elaboración, quedando así la salida de producto terminado en una situación muy próxima al acceso rodado existente. A los costados de la nave central se encuentran las naves durmientes: hacia el sur, la nave de crianza en barricas y hacia el norte, la nave de crianza en botellas, ambas aprovechan la topografía del terreno que permite unas condiciones de temperatura y humedad naturales muy deseables para las necesidades del vino.

La planta superior de la bodega, de escaso tamaño, quiere ser la tarjeta de visita de Valdemonjas expresando claramente los valores que imperan en el proyecto. Se trata de dos bloques de importancia representativa para la bodega:

• Uno dedicado al inicio del proceso: la entrada de uva. Dicho bloque emerge de la tierra, ya que supone la bajada de la uva a la zona de elaboración.
• El otro dedicado al final del proceso: la degustación del vino. Este bloque adquiere mayor presencia y está más orientado a la degustación y los placeres que la acompañan: con gran aporte de luz natural, mejores vistas, conexión directa a la nave de crianza en barricas y cementerio de botellas, etc.
Ambos bloques quedan englobados por una cubierta que tiene la función de cobijar el espacio de llegada de uva y que se inclina para favorecer la recogida de agua que se materializa en un aljibe contiguo a la bodega y con capacidad para más de un año de uso de agua de bodega. Es también en este espacio donde se han integrado los paneles fotovoltaicos que son el pulmón energético del proyecto.

¿Cuál ha sido vuestra aportación personal?

• Aportamos dar una imagen de bodega potente, muy acorde con los principios que rigen Valdemonjas; pensamos que el diseño de edificio compacto, semienterrado y que surge del terreno, como si fuera una escultura, puede ayudar a reforzar la imagen de una nueva marca de vino Ribera de Duero, cuya calidad ya se ha reconocido internacionalmente en países como Suiza, Bélgica o Australia.
• Nuestros principios de diseño pasan por ser muy respetuosos con el entorno, entendiendo que la arquitectura no trata de imponer nada, sino que todo surge como resultado del proceso del vino, que es la esencia del proyecto Valdemonjas.
• Nuestra metodología de trabajo, que hemos aprendido tras 10 años de formación en el estudio Foster&Partners, dirigido por Lord Norman Foster (premio Pritzker de Arquitectura en 1999 y considerado como uno de los arquitectos más prestigiosos del mundo).
• Nuestra experiencia en el diseño de bodegas, tanto en Bodega Faustino (Burgos, España), como en Bodega Chateaux Margaux (Burdeos, Francia).
• Y por supuesto, ¡nuestra pasión por el vino!
Viviendo en lugares diferentes, ¿cuál es la metodología conjunta que utilizáis para la realización de vuestros proyectos? Ambas nos hemos formado en el estudio Foster&Partners de Londres, donde nos conocimos y trabajamos juntas en varios proyectos, entre otros el proyecto de Bodegas Faustino, en Burgos, y el proyecto de la extensión de la Bodega Chateaux Margaux, en Burdeos (Francia), cuyo vino tinto es uno de los 5 Premier Crus del mundo y está considerado como uno de los más caros del mundo.
Por esta razón, tenemos una metodología de trabajo muy definida que se centra en tres puntos principales: • Respeto absoluto al entorno, combinando en la medida de los posible técnicas de diseño avanzadas con la observación de la arquitectura vernacular.
• Punto de mira en la arquitectura sostenible desde el comienzo del proyecto.
• El cliente forma parte del equipo de diseño, involucrándole en cada decisión del proceso creativo.

¿Por qué os interesó el proyecto?

Para nosotras este proyecto supone un reto, porque es nuestra primera obra personal relacionada con el mundo el vino, después de la experiencia adquirida en el estudio F&P en la realización de otras bodegas. Es nuestra carta de presentación de cómo entendemos la arquitectura, dando nuestro toque personal a más de 10 años de trabajo profesional.

¿Dónde estará emplazada la bodega?

La bodega Valdemonjas se sitúa en el término vallisoletano de Quintanilla de Arriba, dentro de la denominación de Ribera de Duero. La parcela es una finca irregular de unas 7 hectáreas de superficie, cuyos viñedos están orientado en su mayor parte de norte a sur. El edificio de bodega está ubicado en una loma de tierra, ligeramente elevada, sin plantación de viñedos, de unos 10 metros de altura de pendiente, visible desde la carretera de N-122 de Valladolid a Peñafiel y con muy buenas vistas. Hacia el oeste sobre Vega Sicilia, al sur sobre la zona de viñedos de Valdemonjas y hacia el norte sobre la ribera del río Duero. En definitiva, un emplazamiento muy privilegiado.

¿Qué tiene de especial la bodega Valdemonjas?

Bodega Valdemonjas se ha hecho desde el cariño, el saber hacer y la pasión de Alejandro y Charo, quienes han sido capaces de contagiarnos su pasión por el vino con su proyecto vital.

¿Cuándo comenzasteis con el proyecto? ¿Cómo ha sido el proceso?

Comenzamos con el proyecto en mayo de 2012. Como pistoletazo de partida realizamos una presentación en Abadía Retuerta, en la que presentamos una declaración de intenciones sobre las bases y los principios fundamentales de Bodega Valdemonjas. En el diseño se han mantenido todos los puntos clave sobre el respeto al entorno y la prioridad absoluta al proceso del vino sobre la arquitectura y la sostenibilidad. El proceso ha sido largo y duro, pero a la vez muy colaborativo, como era nuestra intención. Involucramos mucho en la toma de decisiones tanto a Alejandro y Charo como a su familia. Queríamos que sintieran el proyecto como suyo y pensamos que lo hemos conseguido.

¿Qué es lo que más os ha gustado el proyecto?

El proceso de proyecto ha sido apasionante y un reto para nosotras.






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